lunes, 2 de noviembre de 2009

¿Necesitamos un Ejército?

Algunos apuntes acerca de las notas Adiós a las armas del colega Martín Caparrós en Crítica Digital.

“Un artículo - Adiós a las armas- que discutía, en síntesis, si vale la pena seguir gastando una fortuna en unas fuerzas armadas mal armadas y peor preparadas y que, sobre todo, no tienen ninguna hipótesis sensata de conflicto porque una guerra con los vecinos es impensable y una con Inglaterra es insostenible, o sea: un cuerpo que está ahí porque siempre estuvo ahí, porque los estados tienen ejércitos, por el peso de la tradición y la conservación.”


El secretario de Estrategia y Asuntos Militares, Germán Montenegro, respondía en el programa radial de Miriam Lewin: “la Argentina, que no tiene hipótesis de conflicto a corto o mediano plazo, configura a sus Fuerzas Armadas teniendo en cuenta un escenario de incertidumbre”.

Tanto la posición de Martín como la posición del secretario de defensa adolecen del mismo problema, se percibe en ambos casos la falta de un modelo de país a partir del cual se pueda determinar si es o no necesaria la existencia de un ejército nacional y de ser necesario, cuáles serían entonces las hipótesis de conflicto que ese nuevo país pudiera generar o evaluar como posibles.

Cualquier intento de modificación o eliminación del ejército sería como tirar las herramientas antes de saber que es lo que deseamos construir.

Por mas que Martín sostenga que no quiso hablar de la conducta del Ejército durante la dictadura, el combo en nuestras mentes inevitablemente lo tiene presente y es por ello que me atrevo a decir que, y Martin no lo aclara, el ejército argentino podría aparecer nuevamente como único responsable de las conductas y políticas dictatoriales y represivas. Pero el Ejército argentino no bajó en paracaídas a nuestro país sino que es (y lo digo con vergüenza) el Ejército que supimos conseguir. El Ejército que los civiles fuimos entrenando durante casi un siglo para estos menesteres. No es extraño de Caparrós ponga en ese Ejército la responsabilidad de lo que pasó en nuestro país en la década del '70 y '80. Para que esto sea así debemos olvidarnos de los políticos, empresarios, periodistas e intelectuales que de manera sistemática apoyaron los golpes de Estado. Si la carga de responsabilidades la ponemos solamente en aquellos que portaban un fusil y liberamos de toda culpa al resto de la sociedad, nos garantizaremos los fracasos de siempre.

La entrega de los recursos durante los gobiernos militares fue claramente superada por los gobiernos que lo sucedieron , los militares dieron un buen primer envión pero luego completamos con creces su tarea.

La privatización de YPF, la entrega de nuestros recursos mineros, las utilización inescrupulosa de los campos , el juego con el que se vacía los bolsillos de los más humildes , son solo algunas pruebas irrefutables de ello.

Si el modelo de país es un modelo más justo de distribución de la riqueza, de utilización adecuada y consciente de los recursos naturales, de preservación del medio ambiente, seguramente nuestro país enfrentará para llevar a la práctica estas ideas sencillas, enormes presiones externas y necesitará seguramente de Fuerzas Armadas que respalden dicho proceso. Las hipótesis de conflicto se renovarán de manera automática.

Es fácil y hasta beneficioso, en términos de demagogia periodística, atacar a los milicos. Seguramente intentar aclarar y pedir condena para otros actores que fueron indispensables para realizar el golpe de estado del '76 y carguen con la culpa que les corresponde, nos generaría inconvenientes con más de de un amigo o conocido.

Me olvidaba agregar que Brasil acaba de cerrar una compra con Francia de aviones de guerra por 1.2000 millones de dólares Y gastó en 2008 cerca de 15.700 millones Y este año 23.000 , cifra que piensa duplicar el próximo año. Chile gasta anualmente cinco mil y Perú otro tanto, estos dos paises también anunciaron que duplicarán sus presupuestos. Argentina, siempre a la vanguardia en la política latinoamericana, gasta solo 1.700. Caparrós pensará que si nuestros vecinos ya tienen las armas, seguramente nosotros no necesitaremos las nuestras.

Me viene a la mente un chamamé que cantaba Federico Peralta Ramos compuesto por un correntino para competir y superar a los yankees cuando llegaron a la luna:
Tenemos bien escondido en un islote del Iberá, una gran nave espacial entre medio e las espinas.
Una horqueta de ñandubay que nos llenará de gloria, tiraremos el hondazo mas potente de la historia.
Con una Gomera grandota, tirada por cinco mulas,
en una pelota de cuero tiramos tres gauchos a la luna.

Nosotros podemos.

Gabriel Levinas.


Para acceder a la nota de M. Caparrós:
http://criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=31633

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