El blog de Artemio López, rambletamble.blogspot.com, publicó un artículo de Gabriel Levinas sobre los conflictos ocurridos en Andalgalá.
Para acceder al artículo haga click en:
http://rambletamble.blogspot.com/2010/03/andalgala-un-reguero-de-polvora.html
miércoles, 3 de marzo de 2010
viernes, 26 de febrero de 2010
Especial Andalgalá
Luego de los conflictos entre asambleístas y vecinos de Andalgalá y las autoridades locales y provinciales, como consecuencia de la lucha en contra de la instalación de la minera Agua Rica, el equipo de No hacemos falta viajó a la ciudad catamarqueña para entrevistar a los protagonistas de los hechos.
Para acceder a los audios del porgrama especial sobre Andalgalá, haga click en:
files.me.com/glevinas/1o7f2s.mp3 y files.me.com/glevinas/x4jhl9.mp3
Para acceder a los audios del porgrama especial sobre Andalgalá, haga click en:
files.me.com/glevinas/1o7f2s.mp3 y files.me.com/glevinas/x4jhl9.mp3
domingo, 21 de febrero de 2010
Conflicto en Andalgalá
El pueblo de Andalgalá, Catamarca, se ha movilizado en contra de la instalación de una nueva minera llamada Agua Rica que amenaza con llevar más contaminación al pueblo y cambiar su forma de vida.
Luego de los incidentes y de la represión policial que sufrieron los vecinos de la Asamblea El Algarrobo el lunes 15 de febrero, el pueblo andalgalense sigue de pie y con ganas de luchar. Rosita Farias, maestra y referente del pueblo da un discuso sobre lo ocurrido en la plaza principal del pueblo.
Para acceder al video de la Asamblea de vecinos, haga click en:
http://www.youtube.com/watch?v=_HrM_h0gxzI
Luego de los incidentes y de la represión policial que sufrieron los vecinos de la Asamblea El Algarrobo el lunes 15 de febrero, el pueblo andalgalense sigue de pie y con ganas de luchar. Rosita Farias, maestra y referente del pueblo da un discuso sobre lo ocurrido en la plaza principal del pueblo.
Para acceder al video de la Asamblea de vecinos, haga click en:
http://www.youtube.com/watch?v=_HrM_h0gxzI
lunes, 1 de febrero de 2010
SABADO 30 DE ENERO 9:30 HORAS
ESPECIAL NO HACEMOS FALTA: PUEBLOS ORIGINARIOS
Mapuches, tobas, Wichis, diaguitas, onas, guaraníes, tehuelches, atacamas...
Todos ellos estaban antes que nosotros, pero sus tierras fueron saquedas. Hoy existe una ley que debería proteger a las comunidades indígenas, sin embargo ellos siguen luchando por su derecho a la tierra.

Conducen:
Gabriel Levinas y Adriana Amado Suárez
Con la participación de:
Rosa Paichil y Esther Zumilda, de la Comunidad Paichil Antriao de Villa La Angostura
Pablo Asijak, de la Comunidad La Primavera de Formosa
Ramón Minieri, historiador
Patricia Bruyn, abogada de GAJAT
Mapuches, tobas, Wichis, diaguitas, onas, guaraníes, tehuelches, atacamas...
Todos ellos estaban antes que nosotros, pero sus tierras fueron saquedas. Hoy existe una ley que debería proteger a las comunidades indígenas, sin embargo ellos siguen luchando por su derecho a la tierra.

Conducen:
Gabriel Levinas y Adriana Amado Suárez
Con la participación de:
Rosa Paichil y Esther Zumilda, de la Comunidad Paichil Antriao de Villa La Angostura
Pablo Asijak, de la Comunidad La Primavera de Formosa
Ramón Minieri, historiador
Patricia Bruyn, abogada de GAJAT
http://criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=37752
El cuadro falso, el puestito y el poeta
El sueño de todo marchand es llegar a encontrar, entre los trastos viejos de alguna compraventa, cubierto de polvo, un desconocido cuadro de Rembrandt. Negociar el precio como si se tratase de una baratija y, silbando bajito, llevarse a su casa la pequeña obra maestra.
Esto ha pasado muchas veces en la historia, por lo cual el deseo de que se repita resulta ser una fantasía siempre presente en la ávida mente de cualquier marchant. Es ella la clave del engaño con la que cuentan los astutos falsificadores. Y, claro, no hace falta entonces que un gran artista falsifique el Rembrandt, basta con tener a mano a un copista mediocre; la ilusión hará el resto y es así como por 3.000 o 4.000 pesos terminan vendiéndole un cuadro que no vale ni diez centavos. Difícilmente cualquier conocedor, incluso el mismo marchant que fuera timado, con un poco más de distancia y de frialdad, se tragaría el sapo.
Traigo a cuento esta comparación para poder ensayar una suerte de explicación que justifique los motivos por los cuales muchos y queridos intelectuales, periodistas y artistas del llamado progresismo nacional apoyan a un gobierno que ha vetado la ley de los glaciares, que permite el saqueo y destrucción del territorio con la minería a cielo abierto; que protagonizó la escandalosa compra de terrenos a siete dólares el metro cuadrado en El Calafate; la indudable relación entre el ex presidente Kirchner y el crecimiento alarmante del juego en todo el país; la constante apropiación de tierras a criollos y aborígenes en todo el interior por parte de empresarios ligados al poder; la destrucción de todos y cada uno de los organismos de control del Estado, y recientemente, como broche de oro, hemos visto cómo un gobierno de izquierda (según José Pablo Feinmann, para quien a la izquierda de Kirchner no hay nada) considera a la deuda externa como legítima.
Se ve que años de fracasos, desilusiones y esperanzas no realizadas consiguieron que una leve palmada en el hombro desde el poder los llevara a comprar el cuadro falso. Tantas frustraciones y desengaños políticos, tantas ganas acumuladas de que por fin aparezca un gobierno progre, que nos valore, que nos apoye en nuestros viejos sueños de una vez por todas. Ya estábamos poniéndonos grandes. Años esperando el cuadrito de Rembrandt y aparece Kirchner. ¡Y reivindica los setenta!
El Presidente fue el único que escuchó mis consejos, fue el primero en subvencionar mi proyecto cultural después de tantos intentos. Gracias a él nuestro diario, que iba hacia la bancarrota, hoy tiene más publicidad que La Nación. Me puso en Télam. Nadie como él habló de derechos humanos. Nadie como él descolgó el cuadro de Videla de la pared. Ataca a la oligarquía vacuna. ¡Cambió la ley de medios!”.
¡Pero, cumpa! Te olvidas de los fondos de Santa Cruz, de Skanska, de la valija con los 800.000 dólares, la desnutrición infantil…
Mira éstos no son honestos —me interrumpe un gran escritor argentino—, pero los otros, tampoco”; un par de meses atrás el escritor me había aclarado que se llamaba a silencio porque, si bien ya no estaba de acuerdo con la política del Gobierno (son indefendibles decía), tampoco quería hacerle el juego a la derecha.
Un diplomático muy cercano a la Presidenta, cuya presencia el gran escritor no había advertido, escuchó sus aseveraciones, no pudo contenerse y le contestó: “La moral y la honestidad son privilegio de los burgueses, de Perón también se decía que era un chorro”. Me quedé asombrado por tal conversación y, cuando me repuse de ella, recordé que ya otro alto funcionario político me había mencionado este nuevo argumento diseñado para evadir las acusaciones de corrupción: “¡Acá el asunto no es moral, es político!”.
Y sí, es un buen argumento pensé, es indudable que el asunto es político. El problema es que si mientras discutimos de política te afanan la billetera, eso ya deja de ser político.
Advertí también que el escritor no me habló más desde ese día, ya que, si bien es cierto que no quería hacerle el juego a la derecha, parece ser que su silencio tenía doble finalidad, y ésta era que el Gobierno no se enterara tampoco de su disconformidad. Ésta era sólo para amigos progres opositores, off the record, parte de la estrategia de empezar a tomar distancia de los, según sus propias palabras, “indefendibles”. Yo lo había expuesto antes de tiempo hablando mal de los K frente a un ultra-K; no era para difundir.
Nadie puede desconocer el peronismo, sus raíces nacionalistas y populares, su importancia en la creación de una burguesía nacional, la organización de la clase trabajadora y las reivindicaciones sociales. Pero esto no es eso. Néstor Kirchner no es Juan Perón. Amado Boudou no es José Ber Gelbard, Juan Manzur no es Ramón Carrillo. Hugo Moyano no es Cipriano Reyes. José Pablo Feinmann no es Arturo Jauretche. Horacio González no es Leopoldo Marechal. Y Orlando Barone no es Américo Barrios. Todo esto es algo así como algunos trazos, algo del barniz y mucho ocre, suficientes para que el marchand se confunda y compre el cuadro. Pero del nacionalismo de Perón queda muy poco. Esto, definitivamente, no es un Rembrandt.
Sin ánimo de comparar al kirchnerismo con el estalinismo, recuerdo una anécdota del gran poeta ruso Osip Mandelstam, quien leyó entre algunos amigos una poesía que deslizaba críticas al gobierno de José Stalin.
Tú debes mandarme
y yo estoy obligado a ser servicial,
al desdeñar el nombre y el honor
crecí enfermizo y me hice débil.
Prueba el método inventado,
sin rodeos, a la desesperada:
Soy un bolchevique sin partido,
como todos mis amigos,
como ese que no es mi amigo.
Por supuesto al poco tiempo Osip terminó confinado en los Urales. Sus amigos le suplicaron que escribiese algo para denunciar al régimen de Stalin, pero él se negaba sistemáticamente. “No hay que quejarse. Éste es el único país que respeta la poesía: matan por ella. En ningún otro lugar ocurre eso...”, repetía con ironía. Su prestigio fue creciendo al igual que el deterioro de su salud. Otra vez apresado, fue trasladado a Vladivostok. Ya en su lecho de muerte, sus amigos y ahora también su mujer volvieron a insistirle al respecto, y la respuesta del poeta fue: “¿No te das cuenta de que acá en Rusia uno de los pocos que saben leer poesía es José Stalin, por eso me metió preso, ¿cómo voy a hablar mal de él?”.
Los Kirchner pueden enojarse por una caricatura, pero jamás matarían por una poesía. Lo que nos queda por saber es si los integrantes de Carta Abierta serán capaces de reconocer la lista enorme de contradicciones y transgresiones éticas de los Kirchner y, sin soslayarlas, encontrar sustento intelectual y político para seguir apoyando a este Gobierno, con justificaciones que no tengan como único argumento que los otros son peores.
Saber si tienen la honestidad intelectual y el vuelo para darles el filo a sus palabras y, como Mandelstam, bancarse sus convicciones hasta el final. O si, como el Zelig de Woody Allen, cambiarán apasionadamente de discurso según quién les ofrezca otro cuadro de Rembrandt recién salido del horno. Vaya uno a saber; por ahora parece que simplemente le tienen mucho miedo al frío.
Esto ha pasado muchas veces en la historia, por lo cual el deseo de que se repita resulta ser una fantasía siempre presente en la ávida mente de cualquier marchant. Es ella la clave del engaño con la que cuentan los astutos falsificadores. Y, claro, no hace falta entonces que un gran artista falsifique el Rembrandt, basta con tener a mano a un copista mediocre; la ilusión hará el resto y es así como por 3.000 o 4.000 pesos terminan vendiéndole un cuadro que no vale ni diez centavos. Difícilmente cualquier conocedor, incluso el mismo marchant que fuera timado, con un poco más de distancia y de frialdad, se tragaría el sapo.
Traigo a cuento esta comparación para poder ensayar una suerte de explicación que justifique los motivos por los cuales muchos y queridos intelectuales, periodistas y artistas del llamado progresismo nacional apoyan a un gobierno que ha vetado la ley de los glaciares, que permite el saqueo y destrucción del territorio con la minería a cielo abierto; que protagonizó la escandalosa compra de terrenos a siete dólares el metro cuadrado en El Calafate; la indudable relación entre el ex presidente Kirchner y el crecimiento alarmante del juego en todo el país; la constante apropiación de tierras a criollos y aborígenes en todo el interior por parte de empresarios ligados al poder; la destrucción de todos y cada uno de los organismos de control del Estado, y recientemente, como broche de oro, hemos visto cómo un gobierno de izquierda (según José Pablo Feinmann, para quien a la izquierda de Kirchner no hay nada) considera a la deuda externa como legítima.
Se ve que años de fracasos, desilusiones y esperanzas no realizadas consiguieron que una leve palmada en el hombro desde el poder los llevara a comprar el cuadro falso. Tantas frustraciones y desengaños políticos, tantas ganas acumuladas de que por fin aparezca un gobierno progre, que nos valore, que nos apoye en nuestros viejos sueños de una vez por todas. Ya estábamos poniéndonos grandes. Años esperando el cuadrito de Rembrandt y aparece Kirchner. ¡Y reivindica los setenta!
El Presidente fue el único que escuchó mis consejos, fue el primero en subvencionar mi proyecto cultural después de tantos intentos. Gracias a él nuestro diario, que iba hacia la bancarrota, hoy tiene más publicidad que La Nación. Me puso en Télam. Nadie como él habló de derechos humanos. Nadie como él descolgó el cuadro de Videla de la pared. Ataca a la oligarquía vacuna. ¡Cambió la ley de medios!”.
¡Pero, cumpa! Te olvidas de los fondos de Santa Cruz, de Skanska, de la valija con los 800.000 dólares, la desnutrición infantil…
Mira éstos no son honestos —me interrumpe un gran escritor argentino—, pero los otros, tampoco”; un par de meses atrás el escritor me había aclarado que se llamaba a silencio porque, si bien ya no estaba de acuerdo con la política del Gobierno (son indefendibles decía), tampoco quería hacerle el juego a la derecha.
Un diplomático muy cercano a la Presidenta, cuya presencia el gran escritor no había advertido, escuchó sus aseveraciones, no pudo contenerse y le contestó: “La moral y la honestidad son privilegio de los burgueses, de Perón también se decía que era un chorro”. Me quedé asombrado por tal conversación y, cuando me repuse de ella, recordé que ya otro alto funcionario político me había mencionado este nuevo argumento diseñado para evadir las acusaciones de corrupción: “¡Acá el asunto no es moral, es político!”.
Y sí, es un buen argumento pensé, es indudable que el asunto es político. El problema es que si mientras discutimos de política te afanan la billetera, eso ya deja de ser político.
Advertí también que el escritor no me habló más desde ese día, ya que, si bien es cierto que no quería hacerle el juego a la derecha, parece ser que su silencio tenía doble finalidad, y ésta era que el Gobierno no se enterara tampoco de su disconformidad. Ésta era sólo para amigos progres opositores, off the record, parte de la estrategia de empezar a tomar distancia de los, según sus propias palabras, “indefendibles”. Yo lo había expuesto antes de tiempo hablando mal de los K frente a un ultra-K; no era para difundir.
Nadie puede desconocer el peronismo, sus raíces nacionalistas y populares, su importancia en la creación de una burguesía nacional, la organización de la clase trabajadora y las reivindicaciones sociales. Pero esto no es eso. Néstor Kirchner no es Juan Perón. Amado Boudou no es José Ber Gelbard, Juan Manzur no es Ramón Carrillo. Hugo Moyano no es Cipriano Reyes. José Pablo Feinmann no es Arturo Jauretche. Horacio González no es Leopoldo Marechal. Y Orlando Barone no es Américo Barrios. Todo esto es algo así como algunos trazos, algo del barniz y mucho ocre, suficientes para que el marchand se confunda y compre el cuadro. Pero del nacionalismo de Perón queda muy poco. Esto, definitivamente, no es un Rembrandt.
Sin ánimo de comparar al kirchnerismo con el estalinismo, recuerdo una anécdota del gran poeta ruso Osip Mandelstam, quien leyó entre algunos amigos una poesía que deslizaba críticas al gobierno de José Stalin.
Tú debes mandarme
y yo estoy obligado a ser servicial,
al desdeñar el nombre y el honor
crecí enfermizo y me hice débil.
Prueba el método inventado,
sin rodeos, a la desesperada:
Soy un bolchevique sin partido,
como todos mis amigos,
como ese que no es mi amigo.
Por supuesto al poco tiempo Osip terminó confinado en los Urales. Sus amigos le suplicaron que escribiese algo para denunciar al régimen de Stalin, pero él se negaba sistemáticamente. “No hay que quejarse. Éste es el único país que respeta la poesía: matan por ella. En ningún otro lugar ocurre eso...”, repetía con ironía. Su prestigio fue creciendo al igual que el deterioro de su salud. Otra vez apresado, fue trasladado a Vladivostok. Ya en su lecho de muerte, sus amigos y ahora también su mujer volvieron a insistirle al respecto, y la respuesta del poeta fue: “¿No te das cuenta de que acá en Rusia uno de los pocos que saben leer poesía es José Stalin, por eso me metió preso, ¿cómo voy a hablar mal de él?”.
Los Kirchner pueden enojarse por una caricatura, pero jamás matarían por una poesía. Lo que nos queda por saber es si los integrantes de Carta Abierta serán capaces de reconocer la lista enorme de contradicciones y transgresiones éticas de los Kirchner y, sin soslayarlas, encontrar sustento intelectual y político para seguir apoyando a este Gobierno, con justificaciones que no tengan como único argumento que los otros son peores.
Saber si tienen la honestidad intelectual y el vuelo para darles el filo a sus palabras y, como Mandelstam, bancarse sus convicciones hasta el final. O si, como el Zelig de Woody Allen, cambiarán apasionadamente de discurso según quién les ofrezca otro cuadro de Rembrandt recién salido del horno. Vaya uno a saber; por ahora parece que simplemente le tienen mucho miedo al frío.
viernes, 22 de enero de 2010
Facundo Cabral en No Hacemos Falta

Facundo Cabral y Tom Lupo en No Hacemos Falta.
Para acceder al video, hacer click en:
http://www.youtube.com/watch?v=MpF0BL-z9ww
lunes, 2 de noviembre de 2009
¿Necesitamos un Ejército?
Algunos apuntes acerca de las notas Adiós a las armas del colega Martín Caparrós en Crítica Digital.
“Un artículo - Adiós a las armas- que discutía, en síntesis, si vale la pena seguir gastando una fortuna en unas fuerzas armadas mal armadas y peor preparadas y que, sobre todo, no tienen ninguna hipótesis sensata de conflicto porque una guerra con los vecinos es impensable y una con Inglaterra es insostenible, o sea: un cuerpo que está ahí porque siempre estuvo ahí, porque los estados tienen ejércitos, por el peso de la tradición y la conservación.”
El secretario de Estrategia y Asuntos Militares, Germán Montenegro, respondía en el programa radial de Miriam Lewin: “la Argentina, que no tiene hipótesis de conflicto a corto o mediano plazo, configura a sus Fuerzas Armadas teniendo en cuenta un escenario de incertidumbre”.
Tanto la posición de Martín como la posición del secretario de defensa adolecen del mismo problema, se percibe en ambos casos la falta de un modelo de país a partir del cual se pueda determinar si es o no necesaria la existencia de un ejército nacional y de ser necesario, cuáles serían entonces las hipótesis de conflicto que ese nuevo país pudiera generar o evaluar como posibles.
Cualquier intento de modificación o eliminación del ejército sería como tirar las herramientas antes de saber que es lo que deseamos construir.
Por mas que Martín sostenga que no quiso hablar de la conducta del Ejército durante la dictadura, el combo en nuestras mentes inevitablemente lo tiene presente y es por ello que me atrevo a decir que, y Martin no lo aclara, el ejército argentino podría aparecer nuevamente como único responsable de las conductas y políticas dictatoriales y represivas. Pero el Ejército argentino no bajó en paracaídas a nuestro país sino que es (y lo digo con vergüenza) el Ejército que supimos conseguir. El Ejército que los civiles fuimos entrenando durante casi un siglo para estos menesteres. No es extraño de Caparrós ponga en ese Ejército la responsabilidad de lo que pasó en nuestro país en la década del '70 y '80. Para que esto sea así debemos olvidarnos de los políticos, empresarios, periodistas e intelectuales que de manera sistemática apoyaron los golpes de Estado. Si la carga de responsabilidades la ponemos solamente en aquellos que portaban un fusil y liberamos de toda culpa al resto de la sociedad, nos garantizaremos los fracasos de siempre.
La entrega de los recursos durante los gobiernos militares fue claramente superada por los gobiernos que lo sucedieron , los militares dieron un buen primer envión pero luego completamos con creces su tarea.
La privatización de YPF, la entrega de nuestros recursos mineros, las utilización inescrupulosa de los campos , el juego con el que se vacía los bolsillos de los más humildes , son solo algunas pruebas irrefutables de ello.
Si el modelo de país es un modelo más justo de distribución de la riqueza, de utilización adecuada y consciente de los recursos naturales, de preservación del medio ambiente, seguramente nuestro país enfrentará para llevar a la práctica estas ideas sencillas, enormes presiones externas y necesitará seguramente de Fuerzas Armadas que respalden dicho proceso. Las hipótesis de conflicto se renovarán de manera automática.
Es fácil y hasta beneficioso, en términos de demagogia periodística, atacar a los milicos. Seguramente intentar aclarar y pedir condena para otros actores que fueron indispensables para realizar el golpe de estado del '76 y carguen con la culpa que les corresponde, nos generaría inconvenientes con más de de un amigo o conocido.
Me olvidaba agregar que Brasil acaba de cerrar una compra con Francia de aviones de guerra por 1.2000 millones de dólares Y gastó en 2008 cerca de 15.700 millones Y este año 23.000 , cifra que piensa duplicar el próximo año. Chile gasta anualmente cinco mil y Perú otro tanto, estos dos paises también anunciaron que duplicarán sus presupuestos. Argentina, siempre a la vanguardia en la política latinoamericana, gasta solo 1.700. Caparrós pensará que si nuestros vecinos ya tienen las armas, seguramente nosotros no necesitaremos las nuestras.
Me viene a la mente un chamamé que cantaba Federico Peralta Ramos compuesto por un correntino para competir y superar a los yankees cuando llegaron a la luna: Tenemos bien escondido en un islote del Iberá, una gran nave espacial entre medio e las espinas.
Una horqueta de ñandubay que nos llenará de gloria, tiraremos el hondazo mas potente de la historia.
Con una Gomera grandota, tirada por cinco mulas, en una pelota de cuero tiramos tres gauchos a la luna.
Nosotros podemos.
Gabriel Levinas.
Para acceder a la nota de M. Caparrós:
http://criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=31633
“Un artículo - Adiós a las armas- que discutía, en síntesis, si vale la pena seguir gastando una fortuna en unas fuerzas armadas mal armadas y peor preparadas y que, sobre todo, no tienen ninguna hipótesis sensata de conflicto porque una guerra con los vecinos es impensable y una con Inglaterra es insostenible, o sea: un cuerpo que está ahí porque siempre estuvo ahí, porque los estados tienen ejércitos, por el peso de la tradición y la conservación.”
El secretario de Estrategia y Asuntos Militares, Germán Montenegro, respondía en el programa radial de Miriam Lewin: “la Argentina, que no tiene hipótesis de conflicto a corto o mediano plazo, configura a sus Fuerzas Armadas teniendo en cuenta un escenario de incertidumbre”.
Tanto la posición de Martín como la posición del secretario de defensa adolecen del mismo problema, se percibe en ambos casos la falta de un modelo de país a partir del cual se pueda determinar si es o no necesaria la existencia de un ejército nacional y de ser necesario, cuáles serían entonces las hipótesis de conflicto que ese nuevo país pudiera generar o evaluar como posibles.
Cualquier intento de modificación o eliminación del ejército sería como tirar las herramientas antes de saber que es lo que deseamos construir.
Por mas que Martín sostenga que no quiso hablar de la conducta del Ejército durante la dictadura, el combo en nuestras mentes inevitablemente lo tiene presente y es por ello que me atrevo a decir que, y Martin no lo aclara, el ejército argentino podría aparecer nuevamente como único responsable de las conductas y políticas dictatoriales y represivas. Pero el Ejército argentino no bajó en paracaídas a nuestro país sino que es (y lo digo con vergüenza) el Ejército que supimos conseguir. El Ejército que los civiles fuimos entrenando durante casi un siglo para estos menesteres. No es extraño de Caparrós ponga en ese Ejército la responsabilidad de lo que pasó en nuestro país en la década del '70 y '80. Para que esto sea así debemos olvidarnos de los políticos, empresarios, periodistas e intelectuales que de manera sistemática apoyaron los golpes de Estado. Si la carga de responsabilidades la ponemos solamente en aquellos que portaban un fusil y liberamos de toda culpa al resto de la sociedad, nos garantizaremos los fracasos de siempre.
La entrega de los recursos durante los gobiernos militares fue claramente superada por los gobiernos que lo sucedieron , los militares dieron un buen primer envión pero luego completamos con creces su tarea.
La privatización de YPF, la entrega de nuestros recursos mineros, las utilización inescrupulosa de los campos , el juego con el que se vacía los bolsillos de los más humildes , son solo algunas pruebas irrefutables de ello.
Si el modelo de país es un modelo más justo de distribución de la riqueza, de utilización adecuada y consciente de los recursos naturales, de preservación del medio ambiente, seguramente nuestro país enfrentará para llevar a la práctica estas ideas sencillas, enormes presiones externas y necesitará seguramente de Fuerzas Armadas que respalden dicho proceso. Las hipótesis de conflicto se renovarán de manera automática.
Es fácil y hasta beneficioso, en términos de demagogia periodística, atacar a los milicos. Seguramente intentar aclarar y pedir condena para otros actores que fueron indispensables para realizar el golpe de estado del '76 y carguen con la culpa que les corresponde, nos generaría inconvenientes con más de de un amigo o conocido.
Me olvidaba agregar que Brasil acaba de cerrar una compra con Francia de aviones de guerra por 1.2000 millones de dólares Y gastó en 2008 cerca de 15.700 millones Y este año 23.000 , cifra que piensa duplicar el próximo año. Chile gasta anualmente cinco mil y Perú otro tanto, estos dos paises también anunciaron que duplicarán sus presupuestos. Argentina, siempre a la vanguardia en la política latinoamericana, gasta solo 1.700. Caparrós pensará que si nuestros vecinos ya tienen las armas, seguramente nosotros no necesitaremos las nuestras.
Me viene a la mente un chamamé que cantaba Federico Peralta Ramos compuesto por un correntino para competir y superar a los yankees cuando llegaron a la luna: Tenemos bien escondido en un islote del Iberá, una gran nave espacial entre medio e las espinas.
Una horqueta de ñandubay que nos llenará de gloria, tiraremos el hondazo mas potente de la historia.
Con una Gomera grandota, tirada por cinco mulas, en una pelota de cuero tiramos tres gauchos a la luna.
Nosotros podemos.
Gabriel Levinas.
Para acceder a la nota de M. Caparrós:
http://criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=31633
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